Un monumento a Flor de Piña se erigió para representar parte de la cultura de Tuxtepec. En específico se eligió plasmar en una escultura de bronce al baile Flor de Piña. El baile Flor de Piña es nuevo, fue creado en 1958 para representar la región del Papaloapan en las festividades anuales de la Guelaguetza en la ciudad de Oaxaca.

Anterior al baile de Flor de Piña, los bailes típicos de Tuxtepec eran el Son y el Fandango, incluso la Bamba era muy popular, lo cuál identificaba a la región oaxaca-cuenqueña como más veracruzana. Por la lejanía de la cuenca del Papaloapan y el aislamiento con la capital oaxaqueña, estos bailes no eran muy bien vistos, es por eso que el Gobernador de Oaxaca ordenó la creación de un nuevo baile, uno que fuera “más oaxaqueño” para poder participar en la Guelaguetza.

Guelaguetza significa en zapoteco ofrenda y las fiestas de la Guelaguetza pretende mostrar y ofrecer los productos de cada región de Oaxaca.  La tarea de presentar un baile nuevo en las fiestas de la Guelaguetza no fue fácil. Primero se escogió a la piña como el producto típico de la region. El vestuario fue inspirado en los huipiles de cada lugar en la Chinantla. Finalmente los pasos del baile y la música fueron diseñadas y así es como surge el baile Flor de Piña. El baile fue adoptado rápidamente por las siguientes generaciones de Tuxtepecanos y de toda la región de la Chinantla. En Ojitlán también se encuentra un monumento a Flor de Piña.

El monumento a Flor de Piña elaborado por el escultor tapatío Rubén Hernández Guerrero se inauguró en 1998. La modelo de la escultura fue una Tuxtepecana escogida por el entonces presidente municipal, Alfredo Ahuja. La modelo había participado en la Guelaguetza de 1998. El monumento original era de bronce, sin colores. Posteriormente, se pintaría por órdenes de otro presidente municipal.

Monumento original con la modelo Lidia Medina Bautista. Foto: @PlataformaDigitalDiamante