El Viejo es un muñeco con apariencia de anciano que se rellena con trapos viejos, aserrín, papel y pirotecnia. Unos días antes de que termine el año, el viejo se sienta en una silla afuera de las casas. Finalmente, la quema de El Viejo se realiza en la calle y a la media noche del 31 de diciembre. Ésta tradición celebrada en la Cuenca del Papaloapan es una de las varias versiones de la tradición del El Viejo que se celebran en muchas partes de Latinoamérica y España.

El viejo. Foto: Ángel Mendoza

El viejo simboliza las malas vibras y mala suerte del año que termina. Por eso, la quema del viejo es un ritual que representa dejar atrás todo lo malo para un nuevo comienzo con el año nuevo. Es una oportunidad de empezar nuevamente.

La quema del viejo. Foto: Wikipedia

Como muchas tradiciones modernas, el surgimiento de la quema del viejo está ligada con la conquista y fue traída por los españoles, posiblemente derivada de rituales antiguos paganos europeos. Por eso la Tradición de el Viejo es celebrada en muchas partes de Latinoamérica y también en España.

Aunque claro, existen otras versiones más locales como la que sugiere que surgió en el Puerto de Veracruz para después extenderse a otras regiones del estado, incluyendo la Cuenca del Papaloapan. De esta versión local hay dos versiones.

Una versión dice que trabajadores del puerto protestaron haciendo ruido con cacerolas para exigir el pago de aguinaldo por parte de sus patrones. La protesta se realizó nuevamente al año siguiente, en esta ocasión los trabajadores lograron su objetivo. Desde entonces, cada año se repitió y se convirtió en una tradición.

Otra versión sugiere que la tradición de el Viejo surgió a partir de una caricaturización de un coreano que se parecía a la imagen del Año Viejo que aparecía en uno de los almanaques japoneses que llegaban al puerto. El coreano caracterizado, acompañado de un niño (el año nuevo), desfilaron por las calles varios días antes del año nuevo. El 31 de diciembre, al terminar el desfile, se preparó una fiesta. Esto se repitió cada año hasta convertirse en la tradición de el Viejo.

De estas dos versiones surgió una canción, la canción del año nuevo donde habla del viejo. Las coplas se leen:

Una limosna para este pobre viejo
que ha dejado hijo
que ha dejado hijo
para el año nuevo.

Ya se va el viejo
muriendo de risa
porque esta noche
lo vuelven ceniza.